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Masa crítica y liderazgo – Entrevista a Martha Beltrán Martínez

<i>Masa crítica y liderazgo </i>– Entrevista a Martha Beltrán Martínez
Martha Beltrán Martínez

“La región presenta la mayor cantidad de investigadoras en el mundo, con un 45%, según la UNESCO. Es decir: hay muchas mujeres en ciencias, especialmente aquellas vinculadas a las humanidades, llevando adelante estudios. Pero, como decía previamente, es necesario que haya mayor presencia en posiciones de toma de decisión».

Confiada de que “el desarrollo tecnológico puede ayudar a que seamos mejores seres humanos”, adherente a la idea popular de que “la esperanza es lo último que se pierde”, Beltrán-Martínez también integra el equipo consultor de GenderInSITE y, en dicho rol, se presta a conversar sobre la necesidad de un participación igualitaria, donde dos ejes dominan la discusión: crear masa crítica de científicas y obtener más posiciones clave de toma de decisión.

¿Cómo observás la situación de la mujer en Ciencia y Tecnología en la región?

– El auge es innegable, con más presencia femenina en carreras científicas. Sin duda, ha habido mucho progreso, en tanto -cuatro o cinco décadas atrás- pocas mujeres estaban involucradas en estos campos. El problema, de todas maneras, es que estas áreas todavía siguen siendo de dominio masculino, con paradigmas masculinos, con requisitos de dedicación que –en ocasiones- no se condicen con la realidad de quienes, por ejemplo, tienen hijos. Y luego está el inconveniente mayor: la falta de representación femenina en posiciones de toma de decisión y la necesidad de formar una masa crítica que, además de accionar como tecnóloga o científica, participe cabalmente en la creación de conocimiento y en las medidas  que se tomen alrededor de esa creación. Fíjate que hay una universidad de Panamá donde la cantidad de mujeres estudiando Ingeniería Industrial alcanza el 60%, porque, al parecer, su currícula tiene un fuerte componente de gestión y ellas se orientan a la administración. Porque aquí hay otra cuestión de peso: al ingresar al mercado laboral, muchas se encuentran con ambientes hostiles, se sienten marginadas, sufren actitudes machistas de varones que prefieren trabajar con otros varones… En resumen, la región presenta la mayor cantidad de investigadoras en el mundo, con un 45%, según la UNESCO. Es decir: hay muchas mujeres en Ciencias, especialmente aquellas vinculadas a las humanidades, llevando adelante estudios. Pero, como decía previamente, es necesario que haya mayor presencia en posiciones de toma de decisión.

En más de una ocasión, has mencionado tres cuestiones clave que deben superarse para que la mujer avance en Ciencia y Tecnología: la discriminación, la remuneración no equitativa, la invisibilización…

– Sí, absolutamente. Porque, por ejemplo, aún existe el prejuicio de que el hombre es quien se gana la vida, quien mantiene la casa; la mujer -su “apéndice”- apenas si complementa el ingreso principal, nunca ocupa ese rol central. Entonces, el varón merece mayor pago, mejores condiciones, más beneficios… Son esquemas que persisten; paradigmas muy enraizados que necesitamos, debemos romper. Mira hasta qué punto accionan que todavía persevera la idea de que la voz masculina -más grave, más fuerte- es la voz autorizada en cualquier materia; tiene más credibilidad en cualquier materia. A tal punto que, cuando Margaret Thatcher fue primera ministra del Reino Unido, la hicieron entrenar para que bajara el tono, su registro vocal, convencidos de que siendo más grave, mostraría más autoridad. Como decía, son ideas muy internalizadas…  La cultura pesa fuerte. El quid de la cuestión, entonces, es: ¿Cómo la manejamos?

Un reciente estudio de la firma Intel asegura que la mejor manera de incentivar a las niñas en las áreas STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) es ayudándolas a que sean makers, creadoras, en vez de meras consumidoras.

 – Creadoras, por supuesto. Porque, aunque hemos avanzado mucho, nos falta camino por recorrer. Y, en ese sentido, necesitamos tener masa crítica y mujeres formadas en liderazgo, que participen de la toma de decisiones y rompan con los esquemas machistas. Y eso no se logra si, por ejemplo, el porcentaje máximo de participación femenina en Ingeniería en Estados Unidos es del 20%, dependiendo de la universidad.

Precisamente este estudio mencionaba que el 66 % de las chicas de cuarto grado en EE.UU. adora asignaturas como Matemática y Ciencia, pero luego solo el 18% se arrima a Ingeniería…

 – Pues sí, es una cifra baja. Por eso siempre recomiendo un programa maravilloso de la televisión pública de Minnesota llamado SciGirls, donde cuatro chicas muy modernas, populares y lindas de 13 años se plantean un proyecto, buscan la asistencia de una mentora (una científica) y, a través del ensayo y error, lo llevan a cabo. Por ejemplo, ¿cómo hacer helado usando una bicicleta? ¿Cuál es el mejor diseño posible? ¿Cómo desarrollar luego un contenedor? Experimentan y se divierten, y fundamentalmente contagian esa sensación lúdica. Todos los programas están traducidos al español; los recomiendo especialmente. Además, solicitaron financiamiento al National Science Foundation de USA para hacer un Latina SciGirls que trabaje con niñas latinas y esté específicamente dirigido a esa población. Me parece fantástico, porque el rol de los medios -a mi entender- es fundamental; y así como pueden hacer muchísimo daño, pueden hacer todo el bien del mundo. Te voy a contar un caso, para que tú veas la influencia de la tevé: hace unos años, el CIM realizó un concurso para chicas de 9 a 14 años, “Cuando yo sea grande”, para el que las chicas debían enviar una fotografía que las representase en sus ambiciones personales y profesionales. ¡No te haces una idea la cantidad que dijo que quería ser médico forense! Claro, era el momento de auge de programas tipo CSI: Crime Scene Investigation, y estaban completamente enganchadas. Empero, a menudo me encuentro viendo, no sin preocupación, programas de tevé con personajes que refuerzan los estereotipos de género; por eso destaco iniciativas como SciGirls, que van en dirección contraria, que son modelo para las jovencitas.

¿Sabes qué habría que hacer? Un MacGyver femenino, Ángeles de Charlie ingenieras… Así es como enganchas la atención de las muchachas y les haces entender lo fantástica que es la Ciencia.

Aunque no es exactamente lo mismo porque se trata de una pseudociencia como la Parapsicólogia, al menos, en 2016 tendremos una nueva versión de Cazafantasmas con elenco ciento por ciento femenino…

 – (Se ríe) No sabía; está muy bien. No deja de ser un avance… Tampoco que en shows como The Big Bang Theory se incorporen muchachas científicas, ¿sabes? Aunque se las presente como nerds, sigue siendo importante ver a una mujer capaz y capacitada en un programa tan popular.

También es importante la atención y presión que ejercen los padres sobre la industria cultural y de consumo. Un caso citable sería el de LEGO, que recién desarrolló sus primeros figurines de mujeres científicas el año pasado, y ante las reiteradas quejas de los/as consumidores que lo tildaban de misógino.

 – ¿Tú lo puedes creer? Después de tantos años, ¿recién ahora crear muñequitas científicas…? Porque, claro, los Lego son para niños; a ellos les los incentiva en el desarrollo de la memoria, el diseño espacial, la ingeniería, la matemática… Luego, está la cuestión de la segmentación del mercado, que cobra más a las mujeres por envases rosados que ¡contienen exactamente lo mismo que los contenedores neutros!

Hablando de mujeres capaces y capacitadas, la primera astronauta afroamericana en viajar al espacio, Mae Jemison, recientemente declaró que el mundo no puede hacer frente a los desafíos del próximo siglo con solo la mitad de su población trabajando. Otra consecuencia negativa de no integrar a la fuerza laboral femenina en todo su esplendor.

– Indudablemente. Y no solo es un obstáculo para hacer frente a los desafíos venideros. También es un obstáculo para el cotidiano, que perjudica a las mujeres en ámbitos menos contemplados. La falta de mujeres en Diseño Industrial, por ejemplo, hace que los carros tomen como modelo al varón de 1,70 metros y no a la mujer, obligándonos a nosotras a usar cinturones de seguridad que no han sido ideados para nuestra contextura promedio. La mujer tiene otra visión, otra perspectiva de las cosas; es mucha la obra que puede hacer, mucho lo que puede enriquecer con su mirada. Hipotéticamente hablando, si ella hubiese sido integrada igualitariamente desde el comienzo de los tiempos, otro sería el tipo de arquitectura, el diseño… Pero, bueno, se puede empezar ahora, dado que las mujeres están incorporándose a las carreras que definen la forma en que vivimos.

El mes pasado la revista científica Plos One publicó una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que afirmaba que, en los grupos de trabajo, a mayor presencia femenina, mayor inteligencia colectiva ¿Qué opinión te amerita esta conclusión?

 – No me extraña en lo más mínimo. En principio, porque otros estudios han constatado que las empresas son más exitosas cuantas más mujeres tienen. Porque se logran mejores resultados y, en consecuencia, mejores ingresos. Cuanta más diversidad en el punto de vista, más rico el producto que ofrecerás a tus clientes. Por otra parte, las mujeres generalmente son más sensibles a la comprensión y el trabajo armónico con el otro.

Actualmente te desempeñás como Especialista en la oficina de Ciencia, Tecnología e Innovación, de la Organización de Estados Americanos (OEA). ¿Dirías que el tema de género es una preocupación en dicho área?

 – Específicamente en la OEA es el CIM (Comisión Interamericana de Mujeres) el que plantea iniciativas hemisféricas sobre género, sobre la participación de la mujer en Ciencia y Tecnología. Comisión donde, dicho sea de paso, trabajé durante 11 años. Nuestra misión, en términos generales, es estar atentos al tópico porque cuando se tratan temas de alto impacto e interés para muchos países –como, por ejemplo, la pobreza-, la cuestión de género corre el riesgo de ser dejada de lado, perderse de vista. De todas formas, hoy en día, todos los proyectos que se presentan a los comités de la OEA deben tener una perspectiva de género. Por otra parte, en la próxima Reunión de Ministros y Altas Autoridades de Ciencia y Tecnología, que se realizará en marzo en Guatemala, se tratará específicamente la participación y el liderazgo de la mujer en estos ámbitos, para que los países concurrentes lo tengan presente y lo trabajen colaborativa y cooperativamente con el fin de integrar a más mujeres a estos espacios, lograr que no los abandonen…

Y para que, en el mundo laboral, tengan igualdad de oportunidades y de condiciones. Algo que, por otra parte, requiere el esfuerzo conjunto de hombres y mujeres. Porque si las mujeres están solas, le predican al coro; necesitan buscar la alianza, el apoyo de los varones.

Antes de ingresar en el CIM de la OEA en 1997 y mudarte a Estados Unidos, trabajaste en el sector privado como gerente de Desarrollo Social de la empresa Owens-Illinois de Venezuela, y en el sector público, como directora de Planificación y Programación del Ministerio de la Juventud de dicho país.

– Sí, así es. Luego, con mi familia nos mudamos a Estados Unidos y me incorporé al CIM, donde empiezo a empaparme de las temáticas de género. Si bien previamente había tenido contacto, el mismo había sido tangencial. Podría decirse que mi formación en el tópico me lo ha dado la experiencia de trabajo. Porque, en lo que concierne a mi recorrido académico, mi carrera ha sido totalmente ecléctica: maestrías en idioma (francés, español); posgrado en Planificación de Recursos Humanos de la Universidad de París; estudios en España, Estados Unidos…